Hay quien a fuerza de abusar de las palabras las vacía de su verdadero contenido, de su auténtico significado. Hay quien a fuerza de identificar a unos con ciertos valores y postulados, atribuye indirectamente a los otros, a los adversarios convertidos en enemigos, en seres carentes de encontrar cobijo bajo el paraguas de términos tales como dignidad, justicia, libertad… memoria.
Son los cuatro conceptos bajo los que se ampara convocatoria de la manifestación del próximo 10 de marzo en Madrid, convocada, esta sí, por el Partido Popular en protesta por la dichosa excarcelación del asesino de Juana. Son cuatro conceptos que, en sí mismos, nadie puede entender ajenos a unas pautas de comportamiento lógicas en una convivencia sana y democrática.
El problema surge cuando el señor Rajoy pretende movilizar a la sociedad sobre el axioma de considerar a quien no esté con él el día en 10 en un indigno, inmoral, esbirro y olvidadizo mentecato, en contraposición a las virtudes aplicables a quienes sí comparten postulados con el PP. Si además, la convocatoria se adereza con un llamamiento a la “gente decente”, a la “gente con sentido común”, a los “ciudadanos de bien”, que tan profusamente emplea Mariano Rajoy, el círculo se cierra otorgando a quienes no compartan pancarta con la derecha española calificativos como indecentes, insensatos y malos ciudadanos.
Planeando sobre la composición pictórica, una escenificación barroca de simbolismos visuales, gestuales y sonoros, en forma de banderas de España, violencia verbal contra el Barrabás leonés y, cerrando el acto, el himno nacional.
De esta forma, si es usted de izquierdas, siéntase acomplejado por apoyar a un gobierno que cumple las resoluciones judiciales, incluso cuando son duras y se toman con pleno conocimiento de la dureza con que serán encajadas. Siéntase indigno y enemigo de la libertad por no comulgar con quienes griten “Zapatero al hoyo con tu abuelo”. Y por último siéntase un apátrida cuando no sienta lo que ellos sienten cuando escuchan la palabra España, usan y abusan de la bandera nacional o tarareen con aire futbolero el himno nacional. Es usted un enemigo de la Nación Española, en la forma única y unívoca en que ellos la entienden. Es usted un cobarde por no compartir con ellos, valientes patriotas, la primera línea de la trinchera en la defensa contra el terrorismo. Es usted un extranjero en su propia tierra.
Y cuando se quiera dar cuenta, le habrán tachado, de cobarde, de indigno, de indecente y, como hace medio siglo, de antiespañol. Emprenda el camino del exilio interior para reencontrarse con su yo enfermizo, el de la cesión ante los terroristas, es más, el que le convierte en cómplice de los etarras. Incluso si su gobierno no es responsable de haberle dado a De Juana el premio de la redención de 6 meses de prisión por haber hecho un curso de Redacción y Arte de escribir, otorgado por quien mañana pedirá su reingreso en una cárcel para cumplir los mismos 6 meses de pena que el susodicho líder, entonces ministro, redimió tan generosamente de su puño y letra en 2001.
Sobran las palabras. No se esfuerce en explicarse. Es usted un ciudadano indigno e indecente. Un mal ciudadano. Y un mal español.
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2 comentarios:
muy bueno
El sentimieto de ser extranjero, en la que hasta ahora considerábamos nuestra tierra es el resultado del éxito de "la estrategia del odio" que tan bien ha sabido manejar el PP, y que tántos réditos empieza a darle.
La estrategia del odio se basa en cuatro pasos:
Primer Paso: Reducir la individualidad al grupo :Consiste en no considerar a los seres humanos en su individualidad. Estamos acostumbrados a incluir a las personas en comunidades cerradas y muy definidas. Esto, que en sí es un capacidad humana, nos puede llevar a olvidar que los grupos lo forman personas individuales y a partir de ese olvido desencadenar la estrategia del odio.
Segundo Paso: la deshumanización del "otro". El distinto, el que piensa diferente es sometido a un progresivo proceso de deshumanización. El otro no sólo es diferente sino que hay algo que no va bien en el otro. Comienza así un proceso de difamación con la creación de falsas imágenes sobre el "diferente" que van calando en el subconsciente social, en cada uno de nosotros que vamos asumiendo los tópicos, los estereotipos, referidos a lo que nos es extraño, a lo que nos es desconocido y por tanto a lo que nos da miedo.
Tercer Paso: Sentimiento de amenaza: Una vez que la población, que consideramos y se considera, normal, ha interiorizado la falta o la menor humanidad del "otro", es decir su inferioridad, dar el siguiente paso de la "estrategia del odio" es fácil. Los "otros" no sólo son inhumanos sino que además suponen una amenaza.
4º Paso: Agresión: Definidos los contendientes sólo queda que comiencen las hostilidades. Una vez interiorizadas las ideas de deshumanización del "otro" y el miedo a la agresión que el "otro", se supone, está ejerciendo contra la sociedad, el distinto ya no es sólo diferente sino que ha amenazado con su rareza, es agresor, es culpable.
El PP está manejando con destreza uno de los sentimientos más arraigados en una sociedad, como la nuestra, que hunde sus raices en la tradición judeo cristiana, "la culpa", el sentimiento de culpa dejará el sábado, al ciudadano que piensa diferente, desnudo en medio de la Catellana, rodeado de vociferantes identificados bajo el mismo símbolo,la bandera, que ántes reconcocía como propio y que ahora se vuelve contra él para distingirlo de los "ciudadanos de bien".
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