lunes, 4 de febrero de 2008

SARKOZY O LA POSE LIBERAL


Hace algún tiempo escribí un comentario sobre la izquierda en Europa y la política nacional francesa en particular. Y me atreví a hacer un pronóstico sobre Sarkozy, ese gran líder emergente, al que Aznar prologa sus libros y que, a punto de culminar su primer semestre al frente del país vecino, asombra a propios y extraños con su deriva populista y un extraño afán por el papel cuché que le cuesta apoyos entre la mayoría electoral que lo encumbró en las elecciones presidenciales francesas.

En cuestión de amoríos, bodas relámpago y apariciones estelares en política internacional –rescate de azafatas incluido-, reconozco que el personaje asombra y desconcierta por su extraña tendencia a la escenificación.

Pero lo cierto es que, más allá de la relevancia kitsch del marujeo cotidiano, "Monsieur le president" está confirmando algunas de las teorías ya avanzadas en este humilde blog.

Qué curioso resulta ver a estos apóstoles del nuevo liberalismo económico pregonando aquello que con tanto empeño censuran como uno de los grandes vicios de la izquierda, su afán intervencionista en el mercado. Que diría Adam Smith, y toda la prole que teorizó sobre “la mano invisible que mueve el mercado” si vieran al alumno aventajado europeo que con tanto afán teorizó sobre los límites del estado en el capitalismo del siglo XXI.

Pero ya se sabe. Ni Smith, ni Milton Friedman, ni Hayek pueden obrar milagros. Los citan como sus fuentes intelectuales, porque aportan un sutil bálsamo ideológico que engancha bien con el ciudadano medio, el mismo al que le “expropian” su sueldo para pagar servicios sociales, educativos o sanitarios que no va a utilizar porque tiene seguro médico y colegio privado para sus niños.

Pero la grandeur, la bandera, la patrie…. Con eso no se juega, que siempre viene bien apelar al chovinismo más primario para engatusar al electorado de la nostalgia y los símbolos.

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