lunes, 16 de marzo de 2009

ESPAÑA MIRÁNDOSE AL OMBLIGO

A estas alturas ya saben de mi fascinación por la política exterior.

Siempre he sentido especial predilección por ese campo. En la facultad tuve la suerte de encontrarme con un gran profesor de derecho internacional, el catedrático Fernández Tomás, que aunaba esa perfecta combinación de sabiduría y pedagogía para explicar y –tan importante o más- saber explicar unos contenidos a los que nos acercábamos desde la ignorancia más absoluta en la materia.

El caso es que aquél catedrático nos animaba a seguir en periódicos e informativos de televisión cuantas noticias referidas a política exterior aparecieran. Se trataba de un apreciable volumen de información que podía resultar un útil material de apoyo en la asignatura y familiarizar a la concurrencia con términos como Naciones Unidas, OTAN, Unión Europea, convenciones internacionales, cumbres bilaterales, etc.

Creo que es por esta razón, por la que mantengo la costumbre de buscar la sección de internacional en la prensa escrita, por muy estridente que sea la noticia doméstica que el susodicho diario lleve a la portada, política por cierto, muy asentada en la prensa española que, a diferencia de los mejores periódicos europeos, casi siempre otorga más importancia a los asuntos patrios que a los internacionales. Y así nos luce.

Ejercicio práctico. Hoy, 16 de marzo de 2009. Primera página del diario El País. Nueve noticias en portada. Ocho de ellas hacen referencia a asuntos indubitadamente ibéricos, desde las elecciones vascas y sus consecuencias, hasta la trama de espionaje en la comunidad de Madrid. Y entre ellas, dos perlas:

- José Tomás triunfando en Valencia
- El Barça gana al Almería

Sobran las palabras.

Hay una noticia internacional, pero que por su evidente relación con la crisis económica, no deja de tener clara vinculación con preocupaciones de aquí, de casa.

Si vamos al diario El Mundo, en la edición de hoy 16 de marzo aparecen siete noticias en portada, todas tan españolas como la tapa y el carajillo. Ni una referencia exterior.

Uno puede pensar que en el mundo no ha pasado nada este fin de semana, nada al menos digno de ser mencionado en nuestros rotativos. Pero resulta que se ha producido un resultado electoral histórico en El Salvador -un país asolado por la guerra civil durante décadas- graves disturbios y protestas en Pakistán –país que pertenece al selecto club de poseedores de armas nucleares y clave en términos geopolíticos- ataques suicidas en Afganistán y muerte de varios soldados de la misión internacional en ese país (ISAF) en la que hay españoles presentes…

Por último, la noticia del temido acuerdo entre el Likud (una derecha muy ultra) e Israel Beitenou (una derecha más ultra todavía) para gobernar en Israel, con Netanyahu al frente del gobierno.
Malos tiempos se avecinan en Oriente Próximo. Ya lo advertíamos.


Así que, cuando dentro de unos días estalle la crisis humanitaria que arrojará en nuestra sobremesa imágenes de refugiados hambrientos, o veamos una escalada militar con consecuencias sobre el precio de nuestra gasolina, o sintamos el temor de un nuevo ataque terrorista del islamismo radical en aquélla capital europea en la que estuvimos haciendo turismo el verano pasado, asistiremos al repertorio de especiales y reportajes sobre lo que la actualidad nos ha arrojado a la mesa, con rictus de sorpresa cariacontecida en los televidentes ibéricos, absortos como estaban en la polémica de Rivera Ordóñez y la puñetera medalla, o la habilidad de Huntelaar para armar el disparo en tan poco espacio en el área rival en San Mamés.

Sobre todo aquello que, estando ante nuestras narices, no nos fue posible ver, por nuestra penosa tendencia a pensar que el mundo mas allá de los Pirineos, solo existe cuando hay Champions, Eurocopa, Mundial o la etapa reina del Tour.

1 comentario:

Carmen M.S. dijo...

Sí señor, esto es un análisis de 4º o 5º de periodismo en toda regla.